Los célebres cafés de París

Cafe de Paris

Cuando paseamos por París es inevitable fijarse en una escena muy común: terrazas llenas de gente tomando café.

Para nosotros, visitantes, es una imagen romántica de los grandes artistas, escritores o eminentes intelectuales franceses reunidos en los célebres locales a las orillas del sena. Pero para el parisino el café es una manera de vivir, una experiencia cotidiana, un lugar para las citas y para verse con amigos o pactar acuerdos comerciales… o, ¿por qué no? Para ver la vida pasar. En estas fechas, proliferan las ofertas de vuelos de Easyjet, Ryanair y otras muchas compañías os brindan la posibilidad de conocer París a precios razonables. Así que si pensáis venir de visita vamos a conocer un poco más acerca de sus famosos cafés.

Le Procope fue el primer café en abrir en París y en el mundo, en 1686. Hoy en día sigue abierto, aunque fue renovado en 1989 con estilo del siglo XVIII.

Después de el primer café y hasta nuestros días, numerosos han sido los establecimientos que han ido abriendo sus puertas en la ciudad bañada por el Sena, sobre todo, durante el siglo XIX con la ampliación de las calles de la ciudad y los edificios de los grandes bulevares.

Los cafés más famosos de la ciudad se sitúan justo en su orilla izquierda, en St Germain y en Montparnasse, y era justo ahí donde se solían reunir los grandes literatos.

Algunos escritores estadounidenses como Hemingway y Scott Fitzgerald estuvieron trabajando entre las paredes de Le Coupole, Sélect o la Closerie des Lilas.

También personalidades francesas trabajaban en estos establecimientos. Por ejemplo, en Les Deux Magots solían servir cafés Jean-Paul Sartre y sus colegas Simone de Beauvoir y Albert Camus. Y el Café de Flore fue testigo del romance entre el poeta Boris Vian y la enigmática Juliette Greco.

El clásico cliente de estos cafés todavía sigue existiendo, y comparte barra con la jet-set internacional y quienes se autoproclaman intelectuales, centrados en sus apuntes.

El escritor Emile Zola diría de esta tradición parisina: “grandes muchedumbres silenciosas observando la vida en la calle”. ¿Por qué no disfrutar de este pequeño placer con unas buenas vistas?

Foto vía Jan Kranendonk

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Categorias: Comer en Paris


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