El Jardín de las Tullerías, el primer parque de París

Jardin de las Tullerias

Tanto desde el Museo del Louvre como desde la Plaza de la Concordia se aprecia uno de los lugares más hermosos y relajantes de París.  Nada más agradable que pasear por las avenidas del Jardín de las Tullerías, el más antiguo de la ciudad y su primer jardín público, para ver otro ambiente de París. Es el lado más tranquilo. La gente viene a sentarse en los bancos a leer, a charlar con los amigos, hacer algo de footing, tomar fotos…

Una serie de árboles, estanques, fuentes y estatuas de los siglos XVI al XX se despliegan por sus largas avenidas y senderos. Las estampas que se pueden saborear desde este parque son muchas y a cada cual más parisina: el Louvre, el Obelisco de la Concordia, la plaza del mismo nombre, el Arco del Triunfo al fondo o el Arco del Carrousel junto al museo.

Todo este espacio tiene su origen principalmente en el siglo XVI, cuando Catalina de Médicis decide convertir lo que hasta entonces eran unas huertas y unas fábricas de tejas en un magnífico jardín para su palacio. Eso sí, un jardín privado, rodeado de grandes muros y al que solo tenían acceso algunos privilegiados, los invitados a las fastuosas fiestas que organizaba Catalina.

Hoy es un lugar lleno de encanto que, al atardecer, parece vestirse de colores completamente diferentes a los que ha llevado durante el día. Fue a partir de 1889 cuando se convirtió en un espacio puramente de paseo, y desde entonces en uno de los grandes favoritos para los parisinos. A cualquier hora del día que vayáis está lleno de gente, y el paseo desde el Louvre hasta la Plaza de la Concordia se antoja imprescindible.

Una lástima que un incendio destruyera en 1870 el Palacio de las Tullerías que construyera para sí Catalina (bueno, un incendio provocado por la Comuna de París, para qué engañarnos…). Aún así sigue siendo un espacio muy especial para pasear. El jardín más romántico de la ciudad del amor…

Foto Vía Twip

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