Librerías de viejo en París, a orillas del Sena

Bouquiniste

A orillas del Sena, en los muelles de París, doscientos diecisiete libreros se reúnen para exhibir, varios días a la semana, a lo largo de un recorrido cultural de más de tres kilómetros de extensión, trescientos mil ejemplares de libros antiguos o modernos, ediciones y ejemplares que los bibliófilos y entusiastas de los libros raros difícilmente encontrarán en otro lugar.

Además, el recorrido se complementa con exposición y venta de estampas, grabados, revistas, colecciones de sellos y tarjetas postales. Todo esto sucede entre el Pont Marie y el Quai du Louvre en la margen derecha, y entre el muelle Tournelle y el Quai Voltaire sobre la margen izquierda.

Esta feria de libros en realidad existe desde el siglo XVI, en que los libreros se movían como vendedores ambulantes por las orillas del Sena. Con la creación del Pont Neuf pudieron establecer sus “cajas” en un lugar fijo y así nació también una verdadera experiencia cultural que es la lectura pública acompañada por actuaciones musicales y espectáculos al aire libre. Ya en la Exposición Universal de 1900, había doscientas librerías en las orillas del Sena.

Hoy en día los libreros son parte del encanto del Barrio Latino y las orillas del Sena y un elemento ineludible del paisaje parisino, además de servir como inspiración a los libreros de Tokio, Montreal, Quebec, Ottawa, Beijing y muchas otras ciudades del mundo. Pero en París, con sus cajas convertidas en quioscos y definitivamente apostadas en las orillas del Sena, desde que el sol sale hasta que se pone, constituyen la librería a cielo abierto más grande del mundo. Esta área de libros, junto con su movimiento cultural y su animación, fue declarada por la Unesco Patrimonio Global de la Humanidad en el año 1992.

París consolida de esta manera su espíritu precursor en las exposiciones y muestras al aire libre, y la integración del patrimonio cultural, literario e histórico, ya que el mercado de libros se encuentra en una línea de costa rica en historia, con monumentos como el Louvre, Notre Dame y los puentes sobre el Sena. Además, abarca calles históricas y encantadoras, bulevares como Saint-Germain y Saint-Michel, el Barrio Latino, la Ile Saint-Louis, el Puente de las Artes, distintos muelles como el de la Curtiembre, del Ayuntamiento, Voltaire, de Gevres…

Estos particulares comerciantes de libros se llaman en París “bouquinistes“, es decir “libreros de viejo“; con nombres parecidos en otras ciudades del mundo, exhiben su mercancía en quioscos de color verde que, abiertos, dejan al alcance de la mano de curiosos, especialistas y lectores empedernidos todos sus tesoros, y al caer la noche los esconden nuevamente dentro de las antiguas cajas medievales.

Foto: Wikimedia

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