Prebostes, tapices y amorcillos en el Hôtel de Ville

Salon de los Tapices

Para saberlo todo acerca de la historia de París, lo mejor es recorrer el impactante Hôtel de Ville, el Ayuntamiento de París. Es considerado el edificio de Ayuntamiento más grande de Europa, y alberga un impresionante patrimonio artístico y monumental.

Comencemos por la Sala de los Prebostes. Durante la monarquía, el preboste de los mercaderes era algo así como el alcalde de la ciudad. Los prebostes gozaban de autoridad y privilegios, se ocupaban de los negocios y la buena marcha de la ciudad, con la construcción de puentes, fuentes y murallas.

El cargo de preboste se suprimió en 1382 debido a las revueltas acompañadas por el preboste Etienne Marcel, y aunque el cargo fue restaurado en 1388, sus funciones se vieron muy limitadas.  En recuerdo de todos los prebostes de París, en el Hôtel de Ville se puede visitar la Sala de los Prebostes, concebida como un salón de pasos perdidos.

Tiene tres secciones separadas por columnas. En las paredes se han grabado los nombres de quienes ejercieron el cargo de preboste a lo largo de los siglos, y también los nombres de los parisinos y parisinas que cayeron en las guerras.

En cada uno de los extremos hay una puerta coronada por el escudo de armas de París rodeado de alegorías: el comercio y la industria en la puerta norte, la pintura y la escultura en la puerta sur. También se puede ver en la Sala de los Prebostes, una escultura de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, símbolo de Roma.

Saliendo de la Sala de los Prebostes nos dirigimos al Salón de los Tapices, al que llegaremos subiendo una escalera de nueve escalones. Este salón antiguamente era un patio interior y en él se exhiben cuatro excepcionales tapices del siglo XVII. Fueron encargados por los “marguilliers” o guardianes de la iglesia, para el templo de Saint-Gervais-Saint-Protée. Las pinturas originales fueron realizadas por los artistas Eustrache Lesueur, Philippe de Champaigne y Sébastien Bourdon.

A continuación el Salón Willette: es un impactante salón decorado por Adolphe Willette en 1905. Representa la vida parisina en la Belle Epoque, entre 1895 y 1905, aunque en esa época nadie decía la Belle Epoque sino que el término apareció mucho después, con la nostalgia de los años dorados.

Es que en aquellos tiempos se produjeron grandes cambios en la urbanización, la alimentación y el estilo de vida; fueron años prósperos y esperanzados. Una figura recurrente aparece en las pinturas y también en la arquitectura: los «putti» o amorcillos, representaciones del Amor en forma de niños regordetes, desnudos y mofletudos.

Foto: aidecamp

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