Fauna y flora del Sena, un río lleno de vida

Sena

El Sena, este río que surca la ciudad de este a oeste realizando una simpática curva, es el corazón de París, el eje alrededor del cual se articuló todo su desarrollo. El vestigio más antiguo es la histórica Lutecia, en la Ile de la Cité, estratégicamente ocupada, que Julio César mencionó como Parisii y que en sus orígenes fue un refugio fortificado.

En gran parte el Sena determinó la vida económica de la ciudad, la dedicación al comercio por agua de sus habitantes, el desarrollo de una clase urbana encargada de la administración y mucho más.

En la actualidad, el Sena es la vía fluvial más utilizada de Francia; conecta las regiones de Ile-de-France y Champagne con el Mar del Norte, y permite la circulación de más de veinte millones de toneladas de mercaderías cada año.

Si bien los puertos principales están fuera de la ciudad, dentro de los límites de París hay quince puertos como el de Victor que aún permiten el transporte de materiales de construcción. Además, al no haber ya industrias en sus riberas, lentamente el Sena comienza a recuperar su vida natural: plantas acuáticas, árboles en las riberas, peces y aves que permiten a los residentes y visitantes de París disfrutar el contacto con la Naturaleza.

Por ejemplo, en los muelles se han plantado árboles que se adaptan a la ciudad como plátanos o álamos; pero entre las piedras desborda la vida vegetal: la salicaria púrpura, el marrubio de Europa, la “renouée persicaire” conocida por su poder curativo sobre las heridas. También los sensibles helechos y líquenes, que prueban de la limpieza del aire. Por su parte en el lecho del río se desarrolla una discreta flora que sirve de refugio a los peces.

En cuanto a las aves, es sabido que desde la década del 70 del siglo pasado, las gaviotas de cabeza negra han adoptado las orillas del Sena en París como su hogar de invierno. Otras aves que las imitan son las ánades reales, lavandera o el martín pescador que prefiere los puentes de Mirabeau y Garigliano.

A mediados del siglo XX se habían identificado cuatro o cinco especies de peces en el Sena; hoy en día se calcula que hay representantes más de veinte especies comunes y una docena de especies raras. La mayoría son autóctonas, pero algunas han sido introducidas, como el voraz bagre, una especie carnívora que se trajo en la década del 80 para combatir la proliferación de otros.  Algunos de sus ejemplares llegan a medir dos metros de largo y pesar ¡cincuenta kilos!

Foto: vía Wikipedia

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Categorias: Historia de Paris


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