El puente más largo de París

Puente Alejandro III

El paso del río Sena por París está acompañado por más de 30 puentes, elementos que además de facilitar el paso por dicho río, constituyen por sí mismos verdaderas obras de arte.

Si existe un puente famoso por su belleza es sin duda alguna el puente de Alejandro III, el puente más largo de todo París que une la explanada de Los Inválidos con el Gran Palacio y el Petit Palais.

Declarado monumento histórico en 1975, tardó aproximadamente 4 años en estar listo para ser cruzado, allá por 1900; y es que, aunque la primera piedra se colocaba en 1896, lo cierto es que las obras no comenzaron oficialmente hasta un año después.

La creación del puente tenía varias finalidades, por un lado aliviar el transito, por otro ser un símbolo destacable en la Exposición universal de París y por último ensalzar la alianza franco-rusa.

Los arquitectos encargados de dicha obra fueron Joseph Marie Cassien-Bernard y Gaston Cousin. Asimismo, los ingenieros de dichos arquitectos fueron Amédée Alby y Jean Résal.

En cuanto a la estructura, cabe destacar que el puente de Alejandro III fue una de las primeras estructuras prefabricadas del mundo; y es que todas sus partes se fundieron y forjaron en Le Creusot, siendo transportadas posteriormente hasta este lugar de París.

El precioso puente cuenta con una anchura de 40 metros y un único arco de 109 metros de longitud, algo que sus arquitectos habrían tenido muy en cuenta, ya que se intentó economizar los arcos al máximo para no restar navegabilidad al Sena.

Como hemos comentado, el puente hace referencia a la alianza franco-rusa comenzada con el Zar Alexandre III, de ahí su nombre, y esta alianza debía estar plasmada en la decoración de este elemento. Por este motivo, las farolas que adornan el mismo son replicas exactas de las que hay en el puente de la Trinidad de San Petersburgo.

También destacan las “Ninfas del Sena”, que representarían a Francia, y las “Ninfas de Néva” que harían alusión directa a Rusia.

Esta es sólo una muestra de la bella decoración de este elemento urbano, pues ninguna de sus estatuas, como las de Pegaso, las que hacen referencia a la Francia de Carlomagno, la Francia Renacentista o los leones, entre otras, tienen desperdicio alguno.

Este elemento es totalmente recomendable a la hora de cruzar el Sena, por un lado podremos deleitarnos con su belleza, y por otro, podremos observar una panorámica alternativa de este gran río.

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Foto vía: Dimitri Destugues

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